La reactivación del ferrocarril Arica–La Paz, sin operar desde 2005, entra en su fase técnica. A comienzos de noviembre está prevista una reunión entre la gerencia de Ferroviaria Andina, la empresa que opera la red occidental boliviana, y los operadores del tramo chileno para evaluar el estado de la vía y las condiciones para volver a mover carga, según informó El Deber.

La meta planteada es una capacidad de 400.000 toneladas al año. El Ministerio de Obras Públicas sostiene que el corredor ayudaría a elevar el movimiento total de carga boliviana de comercio exterior de 2,7 a 3,1 millones de toneladas anuales, una proyección que el ministro Mauricio Zamora presentó a mediados de octubre, de acuerdo con la Agencia Boliviana de Información (ABI) citada por Red Uno.

Un corredor clave con un historial accidentado

La línea, fruto del Tratado de Paz y Amistad de 1904, se inauguró en 1913. En 2001 una crecida del río Lluta destruyó parte de la vía del lado chileno; el servicio se repuso en 2002, pero se suspendió en 2005. En 2021 hubo una prueba con un tren de 16 vagones que trasladó 422 toneladas de bobinas de acero desde Arica hacia Viacha.

El Gobierno plantea complementar la vía con un nodo intermodal en El Alto, inversiones en patios de carga y mejoras menores en el trazado. Forma parte de una hoja de ruta ferroviaria elaborada con CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Hasta ahora no se han divulgado montos de inversión ni una fecha de reinicio del servicio.

La viceministra de Telecomunicaciones, Cynthia Aramayo, que gerenció Ferroviaria Andina en 2021, estimó que el tramo chileno requeriría entre cuatro y cinco locomotoras por sus fuertes pendientes y que, según el volumen, podrían necesitarse unas 250 plataformas para contenedores.

Apoyo del comercio y rechazo de los transportistas

Más del 80% de la carga que Bolivia envía al exterior pasa por los puertos de Arica y Antofagasta, y unos 300 camiones circulan a diario hacia y desde ambos terminales, según Obras Públicas. La Cámara Departamental de Comercio de La Paz respalda el tren como vía para diversificar rutas y reducir costos fijos. En cambio, el Sindicato de Choferes Asalariados del Transporte Nacional e Internacional se opone: su dirigente Pedro Quispe advierte de la pérdida de empleos y afirma que el sector ya trabaja a un 40% de su capacidad por la caída de las importaciones.

Lo que deben vigilar los inversores

El dato decisivo será el diagnóstico de la vía que surja de la reunión de noviembre: de él dependen el costo de rehabilitación, los plazos y la viabilidad comercial. Para exportadores e importadores del occidente del país, un servicio ferroviario estable podría abaratar fletes en un momento en que el encarecimiento del diésel presiona la logística. También conviene seguir la hoja de ruta con CAF, que podría abrir espacio a financiamiento y participación privada en terminales, y la reacción del transporte pesado, posible foco de conflicto.

Fuentes: El Deber vía eju.tv; Red Uno / ABI; La Razón