El Comité de Política Monetaria (CPM) del Banco Central del Paraguay (BCP) decidió por unanimidad, en su reunión del viernes 23 de octubre, mantener la tasa de política monetaria en 5,50% anual. La entidad considera que ese nivel es coherente con una posición neutral, es decir, que no busca ni estimular ni frenar la actividad.
Inflación por debajo de la meta
Los precios dan margen. Según el comunicado recogido por la prensa paraguaya, la inflación interanual de septiembre fue de 1,7%, con una variación mensual de 0,1%, y la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se situó en 1,5%. Ambas cifras están por debajo de la meta del BCP, de 3,5% con un rango de tolerancia de dos puntos. El banco redujo su proyección de inflación para el cierre de 2026 de 3,3% a 3,0%, y la de la medida subyacente de 2,8% a 2,2%, porque las subas de alimentos fueron más moderadas y compensaron el encarecimiento de los combustibles. Las expectativas de inflación a doce meses siguen ancladas en 3,5%.
Una economía que acelera
La actividad sorprendió al alza. El Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) creció 6,7% interanual en agosto, impulsado por la producción de electricidad y agua, la manufactura y los servicios, y acumula una expansión de 5,7% en lo que va del año. Con esos datos, el BCP elevó su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para 2026 de 4,5% a 5,0%.
Los riesgos externos
El banco central justificó la cautela por el frente externo. Citó un barril de Brent por encima de 110 dólares por las tensiones en Medio Oriente, un tema sensible para un país que importa todos sus combustibles, y la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga tasas altas durante el resto de 2026 y en 2027, tras un repunte de la inflación estadounidense al 3,7%. En sentido contrario, los precios de la soja, el maíz y el trigo bajaron por una mejor oferta. Según 1000 Noticias, el CPM volverá a reunirse el 20 de noviembre.
Por qué importa a Bolivia
Paraguay compite con Bolivia en soja y comparte con ella la dependencia de combustibles importados, pero llega a este momento con inflación baja, crecimiento cercano al 5% y una política monetaria convencional. Para empresas bolivianas con operaciones o socios en el país vecino, y para inversores que comparan riesgos en la región, la postura neutral del BCP es una señal de estabilidad que reduce la probabilidad de cambios bruscos de tasa en el corto plazo. Las bajas cotizaciones de los granos que menciona el banco son también una advertencia para los exportadores del oriente boliviano.
Fuentes: Prensa Mercosur; 1000 Noticias; The Rio Times; Bloomberg Línea; La Razón.