El Gobierno y los panificadores artesanales cerraron el lunes 26 de octubre un acuerdo para que el pan de batalla siga costando Bs 0,80 por unidad, mientras el Estado se compromete a vender harina de trigo en La Paz a un precio máximo de Bs 310 por quintal. El acuerdo desactiva por ahora la presión de algunos gremios que la semana pasada habían anunciado una subida a Bs 1.
Los términos del acuerdo
Según explicó el gerente de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Sergio Siles, la harina para el sector se comercializará a través de Emapa y de Insumos Bolivia, y su precio se fijará en función de las condiciones de cada departamento. El dirigente de los panificadores artesanos de La Paz, Dandy Mallea, señaló que el insumo les será entregado en pocos días, y que la distribución se dirigirá a productores con su documentación en regla. Otro dirigente del sector, Raúl Ortiz, adelantó que la estructura de costos volverá a revisarse en diciembre.
La diferencia con el mercado es relevante: de acuerdo con los propios artesanos, el quintal se consigue hoy entre Bs 350 y Bs 360, de modo que la harina estatal supondría un ahorro de entre 11% y 14% por quintal.
Un sector dividido
El pacto no borra las diferencias dentro del gremio. Antes de la reunión convivían tres propuestas: un grupo encabezado por Fernando Chambi había fijado un precio transitorio de Bs 1 para la ciudad de La Paz y las provincias, y anunció que no asistiría a la cita del lunes; la Confederación Nacional de Panificadores Artesanos de Bolivia (Conapabol) presentó una hoja de costos que situaba la unidad en Bs 1,71, cifra que Emapa cuestionó; y los panificadores independientes plantearon Bs 0,90.
Para controlar que la harina subvencionada no termine en manos de intermediarios, Emapa prepara la aplicación Geopan, que mostrará puntos de venta, cantidades disponibles y panaderías participantes. Además, según informó Infodiez, el Ejecutivo trabaja en un decreto para respaldar el precio de Bs 0,80, sin fecha anunciada.
Lo que deben vigilar los inversores
El acuerdo confirma que el Gobierno sigue apostando por la intervención directa —precio tope y provisión estatal de insumos— para contener el costo de los alimentos básicos, en un momento en que el tipo de cambio oficial es flexible desde fines de junio y el Banco Central de Bolivia (BCB) lo fijó en Bs 11,88 por dólar el 26 de octubre. Como parte de la harina que llega al mercado es importada —El Deber reportó ofertas de harina argentina en Yacuiba—, cualquier depreciación adicional presionará los costos que el Estado se compromete a absorber.
Conviene seguir tres señales: la capacidad de Emapa e Insumos Bolivia para abastecer en volumen y a tiempo, el contenido del decreto anunciado y el resultado de la revisión de costos prevista para diciembre. Si la harina estatal no llega o el gremio disidente mantiene los Bs 1, el riesgo de precios diferenciados y de mercados paralelos de insumos reaparecerá, con efecto directo en la inflación de alimentos.
Fuentes: La Razón; Visión 360; El Deber; La Patria; Infodiez; Red Uno